La dieta mediterránea y su impacto en la salud del corazón

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La dieta mediterránea es uno de los modelos de alimentación más estudiados y recomendados cuando se habla de salud cardiovascular.

Su efectividad quedó demostrada en uno de los ensayos clínicos más importantes en nutrición: el estudio PREDIMED.

¿En qué consistió el estudio?

Investigadores españoles siguieron durante casi cinco años a más de 7.400 personas entre 55 y 80 años con alto riesgo cardiovascular. Ninguna había tenido un infarto previo. El objetivo fue evaluar si mejorar la calidad de la alimentación, sin hacer dieta estricta ni reducir calorías, podía prevenir eventos cardiovasculares.

Los participantes se dividieron en tres grupos:

  • Dieta mediterránea con aceite de oliva virgen extra.
  • Dieta mediterránea con frutos secos.
  • Dieta baja en grasas (grupo control).

¿Qué se descubrió?

Los resultados fueron claros: ambas versiones de la dieta mediterránea redujeron alrededor de un 30% el riesgo de infarto, accidente cerebrovascular o muerte de causa cardiovascular, en comparación con la dieta baja en grasas.

¿Por qué funciona?

La dieta mediterránea se basa en alimentos que protegen el sistema cardiovascular:

  • Aceite de oliva.
  • Frutos secos.
  • Verduras y frutas.
  • Legumbres.
  • Cereales integrales.
  • Pescado.

Estos componentes ayudan a reducir la inflamación, mejorar la presión arterial, proteger las arterias y equilibrar los niveles de colesterol.

¿Qué podemos aprender?

El estudio confirma que no se necesitan cambios drásticos para cuidar el corazón. Mejorar la calidad de los alimentos —más aceite de oliva, más vegetales, más pescado, más legumbres y frutos secos— puede tener un impacto real en la prevención cardiovascular.

La dieta mediterránea sigue siendo una de las estrategias más simples, efectivas y accesibles para promover la salud del corazón.

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